Le llaman la "crisis del cuarto de vida". Los síntimas son claros, tienes veintitantos, te empiezas a sentir inseguro y te preguntas dónde (y como) estarás en uno, dos o tres años, te asustas al darte cuenta que apenas sabes donde estás ahora.
Te empiezas a dar cuenta de que hay un montón de cosas sobre ti mismo que no conocías y que quizás no te gusten (inseguridades, dependencias, etc...). Te empiezas a dar cuenta de que tu círculo de amigos es más pequeño que hace unos años atrás, e incluso casi inexistente. Te das cuenta de que cada vez es más difícil ver a tus amigos además de coordinar horarios por diferentes cuestiones: trabajo, estudio, pareja, etc... quedando incluso cada vez más y más tarde.
Cada vez disfrutas más de esa cervecita que sirve como excusa para charlar un rato. Las multitudes ya no son tan divertidas... incluso aveces te incomodan. Hechas de menos la comodidad de cuando ibas al colegio, de los grupos, de socializar con la misma gente de forma constante. Pero te empiezas a dar cuenta que mientras algunos eran verdaderos amigos, otros no eran tan especiales después de todo.
Ríes con más ganas, pero lloras con menos lágrimas, y con más dolor.
Te rompen el corazón y te preguntas como esa persona que amaste tanto te pudo hacer tanto mal.
Quizás te acuestes por las noches y te preguntes por qué no puedes conocer a alguien lo suficientemente interesante como para querer conocerlo mejor. Pareciera como si todos los que conoces ya llevan años de novios y algunos empiezan a casarse. Quizás ames realmente a alguien, pero simplemente no estás seguro si te sientes preparado para comprometerte por el resto de tu vida.
Atraviesas por las mismas emociones y preguntas una y otra vez, y hablas con tus amigos sobre los mismos temas porque no terminas de tomar una decisión. Los ligues y calenturas de una noche te empiezan a parecer baratos, y emborracharte (drogarte) y actuar como un idiota empieza a parecerte verdaderamente estúpido.
Salir dos veces por fin de semana resulta agotador y significa demasiado dinero para tu pequeño, o inexistente sueldo.
Miras tu trabajo y quizás no estés ni un poco cerca de lo que pensabas que estarías haciendo.
A veces te sientes genial e invencible, y otras... solo, con miedo y confundido. De repente tratas de aferrarte al pasado, pero te das cuenta de que el pasado cada vez se aleja más y que no hay otra opción que seguir avanzando.
Te preocupas por el futuro y por hacer una vida para ti. Y mientras ganar la carrera sería grandioso, ahora tan solo quisieras estar compitiendo en ella.
Pero no lo olvidemos, estamos en lo mejor de la vida, el verdadero comienzo de nosotros mismos. Cabeza alta y mirada al frente.
Supongamos que cada mañana te encuentras 1.440 euros.
Sin hacer nada para ganarlos.
Puedes regalarlos, gastarlos, divertirte con ellos o quemarlos.
Pero los que no uses, al final del día, desaparecerán.
Así funciona la vida.
La diferencia es que lo que te encuentras cada mañana no son 1.440 euros.
Son 1.440 minutos.
Piensa bien qué vas a hacer con ellos.
2 comentarios:
Pensé que no lo leerias... o que tardarías en leerlo :):)
Muy curioso el anuncio, la verdad es que da que pensar. Muak!
Nada más que añadir a lo aportado, llegan los 25 y todo soncaminos que no sabes a donde llegan.Pero si, empieza lo bueno, aqui fabricamos de verdad nuestra propia vida :9
Publicar un comentario